Justo en este momento estoy siendo espectador de la ceremonia inaugural de los juegos Paralímpicos 2008. Si ya me impresionó la perfección de la inauguración de los JJOO, en este caso no puedo más que descubrirme ante el gran esfuerzo que el comité organizador ha hecho para esta especial cita. No queriendo hacer una Clase B, han optado por llenar de dignidad cada una de las miradas de aquellos deportistas que venciendo sus barreras físicas buscan la victoria y la gloria del olimpismo. Una inauguración que bien merecería haber abierto cualquier espectáculo universal y que nos hace pensar que cuando el género humano se compromete por justas causas, las barreras, políticas, ideológicas y culturales, deben quedar en un lejano segundo plano.
Ellos merecen más que nadie la admiración de todos. No se han rendido, con lo fácil que debe ser.






Lo que dicen...